El Sambil será un centro de convenciones. No, mentira, allí funcionarán de manera mixta locales privados y públicos. Ah, pero a lo mejor también ponemos una arepera socialista y un hipermercado bicentenario...
Desde que hace quince meses se anunció la expropiación del Sambil Candelaria no se ha tomado ninguna decisión oficial en cuanto al destino de este gigantesco mall, y lo único que ha habido son declaraciones presidenciales tan imprevisibles como palazos de ciego.
Aparte de eso, nada de nada. Se recogieron más de once mil firmas apoyando el centro comercial y se enviaron a Sindicatura, se han hecho incontables reuniones, se han publicado mil quejas y llamados de atención por la prensa, se hizo una protesta frente a Miraflores hace dos semanas y se han enviado siete cartas al Gobierno del Distrito Capital pidiendo una audiencia de los vecinos con Jacqueline Faría (designada por el presidente Hugo Chávez para tratar el espinoso tema) sin resultados.
Mayra Pérez, integrante de una cooperativa de limpieza que le hace mantenimiento al Sambil desde hace un año, es una mujer "del proceso". Eso no le impidió participar en la mencionada protesta en Palacio hace dos semanas. Es que no entiende cómo es posible que el Gobierno de Distrito Capital los ignore de esa forma: "Desde hace siete meses hemos entregado una carta mensual a Distrito Capital y jamás nos han respondido. Cuando la protesta en Miraflores nos atendió un asistente y nos dijo que esperáramos un mes a ver si Jacqueline Faría se pronunciaba. No podemos seguir en esta incertidumbre, nuestro contrato vence a finales de mes".
Dijo también que le molestó leer en un periódico de circulación nacional la opinión de unos vecinos diciendo que los dueños del Sambil no le contestaban a los vecinos: "Yo estoy con la revolución, pero hay que reconocer que el señor Roberto Cohen siempre nos ha atendido, y hasta ayuda nos dio para recuperar la escuela del barrio El Carmen, en Sarría. Lo que pasa es que tampoco los dueños saben nada".
Por su parte, Fátima Cabral, vecina de la parroquia, dice que no entiende cuál es el misterio que tienen con el Sambil, y teme que le ocurra lo mismo que al Macuto Sheraton, tomado por el Gobierno hace cuatro años y hoy totalmente abandonado: "Y mira lo que pasó con el bingo que estaba ahí en la Urdaneta. Lo cerraron, está bien, pero hoy toda esa zona es una boca de lobo".
Javier Brassesco
EL UNIVERSAL